Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra

10 oct 2016

"Esperando a Godot", Samuel Becket. A un paso del camino

Por Carlos Julio Julián Campos
Samuel Beckett
Esperando a Godot
México, D.F.

Grupo Editorial Tomo S.A. de C.V.
2014
175 páginas





Samuel Beckett
Nació en Dublín en 1906, en su vida y obra, fue una persona llana, directa y honesta. Nunca hizo algo por lograr un efecto o por conseguir un lugar en el mundo literario. Su vida fue marcada por un compromiso casi sagrado para buscar expresar en palabras la realidad de su existencia, el dilema humano es, simplemente: ¿qué hacemos acá? ¿Cómo pasaremos los días?
Beckett se dio cuenta, alrededor de los 40 años, de que si el logro de Joyce fue agregar y agregar y agregarle realidad al mundo a través del lenguaje, el camino que él tenía que tomar era el opuesto: el de sustraer. Dijo Beckett: Cuando conocí a Joyce por primera vez no era mi intención ser escritor. Eso vino cuando me dí cuenta que no servía para enseñar, para ser profesor. Pero recuerdo haber hablado del logro heroico de Joyce. Le tenía mucha admiración. Eso es lo que logró: fue épico, heroico. No podía seguir el mismo camino.”
Una de las grandes fortunas de Beckett fue su compañera de vida, Suzanne Deschevaux-Dumesnil, Ella murió el 17 de julio de 1989 y Él el 22 de diciembre de 1989. Dicen que muchos de los diálogos “absurdos” de las obras teatrales de Beckett son casi transcripciones de las conversaciones que tenía con su esposa.
La fama para Beckett fue una condena y le vino en dos tandas: al estrenar Esperando a Godot, en 1953 y al ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1969.

La literatura, el deseo de ser parte de la literatura, de contribuir a su crecimiento, es algo raro: es tan privado escribir y es tan privado leer... Pero los autores, inevitablemente, son figuras públicas. Beckett murió en un hospicio digno y limpio, bien atendido, pero extremadamente austero. Era un hombre rico. No era tacaño. No necesitaba nada. En su cabeza había un mundo.

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Te imaginas estar frente a ti en un libro? Un autorretrato de nosotros mismos, eso es lo que Samuel Beckett expresa en esta maravillosa historia, llena de confusión con un toque divertido, tratando de reflejar en unos cuantos personajes lo absurdos que somos como personas, dejándonos llevar por el tiempo, y esperando a que las cosas sucedan.
Una historia crítica a nuestra existencia que nos hace los cuestionamientos de por que estamos aquí y para que vinimos al mundo, expresándonos la incapacidad de tomar decisiones y caer una y otra vez en no hacer nada, enfrascados, en un ir y venir de personajes que solo hablan sin conversación alguna tan sólo para pasar el tiempo..


Esperando a Godot es una obra realizada por 1 solo narrador en primera persona, dado que es una obra teatral. El título de la obra define a la perfección la manera de actuar de los personajes y el transcurso de la historia, reflejando la espera y motivando  a descubrir a lo largo de la lectura el fin de hacerlo.
Es llamativo y obliga al lector a verse reflejado en la actuación.
No es necesario leer el prólogo para entender la historia pero nos permite ver un lado más profundo en el cual se indaga en la condición humana desde un punto de vista mas psicológico.

La obra consta de 2 actos ordenados cronológicamente puesto que es teatral.
Su estilo destaca en la estructura existencialista en la cual se ejemplifica la concepción de la vida humana como un fenómeno carente de lógica, es un relato de fácil comprensión, que aunque tiene símbolos escondidos son fáciles de entender y relacionar.
El tema de la obra se desenvuelve en la idea del existencialismo humano, en nuestro actuar como personas, una indiferencia entre hacer o no hacer algo, y la inaceptable toma de decisiones que hacen los personajes. Es un argumento muy tajante y cobija todos los aspectos de la vida humana para expresarlos de manera artística. Un relato ilógico pero teniendo muchos destellos de realidad.
Podrías tu quedarte sin hacer nada, al finalizar la obra?. Aunque no hay un final descrito que muestre como terminan los personajes, el mensaje que Beckett busca va inmerso en las últimas palabras:



Vladimir: ¿Qué? ¿Nos vamos?
Estragon: Vamos.
(No se mueven.)
(pág. 175)

Siendo así un final muy hábil poniendo a reflexionar y que justo así podrá ser algo que permanezca para el lector.


Es una obra llena de pequeños (y grandes) ataques hacia uno mismo, menciona muchas verdades de cómo nos percibimos los humanos y de acciones que no meditamos, obligándonos a hacer una autoevaluación de que si lo que queremos es lo que estamos haciendo y dejándonos un paradigma de realización y absurdos humanos.


Yo recomiendo ampliamente la obra ya que nos podemos percibir en esta lectura y nos hace ver como el reflejo de lo que somos nos invita a definir lo que queremos ser.

http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Samuel-Beckett_0_937706728.html

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