Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra

4 oct 2016

Sonata

Adonai Uresti

- Nada llega. Nada pasa. Estoy cansado. Estoy enfermo. Te veo venir. Te miras triste. Tus besos no me saben. Quiero irme. No quieres quedarte. Me empiezo a hartar. De ti. Más de mí. Quiero fumar. Quiero morir. Antes quiero vivir. No quiero escribir. Escribo. Casi no leo. Te escribo. Te leo. Ya no te quiero. Te quiero. Me quiero. Te pienso. ¿Nos vamos? No llegas. Debo irme. Tomé el autobús. No me despides. Me fui. Empiezo de nuevo.
- Miro mis pies; aquellos huesecillos ya sin fuerza, adormecimiento en mis manos, el calor corporal en aumento, la razón desquebrajada. Torpeza en los movimientos. Falta de cordura o de motivos. La voz quebrada, el temple al sostener el arma. Agitación en la respiración y mientras tanto, las humedecidas mejillas fallan en su intento de sostener el llanto. El suicidio es el último verso del poeta.
- Casi me da pena mirarte. Pretensión en tu caminar, tu lívido escurriendo al ritmo de tus caderas. Pudiste no haber mentido. Tus agrietados labios no tienen sello de exclusividad. Y qué decir de tus piernas; depósito de fluidos y puerta de entrada y salida. Más de entrada. Nada sale de allí, mejor dicho: nadie. Tierra colonizada, punto de reunión común.
- Tu asiento está vacío, el café se ha enfriado, tu almohada, sin embargo, permanece tibia. No sé si sea por compartir la cama con otras o es que en verdad sigues aquí. Me dejaste roto, nos dejaste. Ya no sé si estoy vivo, ya no sé si buscarte, ya no sé si saber. Este sinsabor que me dejas al irte es el sinsabor que me dejan esas otras. Siempre, siempre otras.
- Y para qué contarte lo que me acongoja, lo que me hace matarme cada viernes por la tarde. Si lo único que te importa es que llegue con pan a la casa. Que consiga un ascenso. De qué me sirve darte un poco de mi vida en cada beso si no estás, aunque estás siempre, siempre ausente. Otra huésped más en este hotel que llamamos hogar.
- Con el beso aún marcado en la frente color rojo, tu favorito, te digo adiós. Tus maletas están listas y tus sueños ya se adelantaron a tu destino, te esperan. Yo espero, espero enfermarme de ti y no encontrar la cura nunca. Que me posea, me desestabilice, que me deje en coma y que me mate, total, es imposible morir más de una vez.

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