Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra

20 nov 2014

02/02/2000


Por: Erika Berenice Cisneros Vidales

-       Ocurrió hace casi ya tres meses. Ene se entonces todo precia ser tan bueno, que la situación estaba y seguiría estando bien. Algo que ahora ha terminado, acababa de empezar. Leía sus palabras, escuchaba su voz, creía en su persona y él creía en mí. Todo era bueno, todo estaba bien. Ahora ya no, sabemos que no, aunque en realidad solo yo sé que no lo está, pues el ya no está más. Me preguntó si yo soy la causa de que ya no esté, que jamás lo estará, que no podrá tener su vida, que no podrá ser feliz. Yo no cause su muerte, pienso que si y juro por mi vida que haría cualquier cosa porque él siguiera aquí. – comento a mi psicólogo, un hombre cuarentón de buen porte y físico atractivo, de piel clara y cabellos negros, un doctor en psicología, de los mejor pagados en la ciudad.

-       Era, es normal, - comenta sin mirarme a los ojos, sintiéndose cansado del mismo protocolo de una consulta, preguntando el clásico ¨y ¿con eso como te sientes?¨,- es el sentimiento de culpabilidad, dado el hecho de que su accidente automovilístico sucedió después de su disputa, de la cual dices que finalmente viste que tu no tenías razón, ya sabes, dadas las condiciones como se dio su relación, el contexto de la misma.- eso ya lo sabía, de hecho no sé porque sigo viniendo, los psicólogos son pura habladuría.

-       Ok, supongo que sí, es todo por ahora, es la hora en punto,- digo mientras me levanto del sofá y camino a la salida.- gracias.

Qué gran estupidez, los peores 50 minutos de mi vida y los $1000 peor gastados. Sé que todo es culpabilidad, la pelea y por demás, lo sé; sin embargo, no sé, quería una solución, una respuesta, algo que me hiciera sentir mejor y sanara mi corazón; aun no la obtengo. Supongo que solo llegare a casa, tomaré una coma de vino tinto y me iré a dormir.

7:00 am

La alarma en el celular suena con una canción que me recuerda a él; sin embargo, estoy despierta desde las seis, mirando en techo, teniendo insomnio por pensar en el, por darme cuenta del vacío que hay en mí. Su ausencia. Haría todo porque estuviera bien.

Hora de mi ducha, un baño rápido con agua helada que sea como un golpe en el rostro que me levante de mi estado de inercia, seguido de ver en algún cajón lo que vestiré.

-       ¨Can not live, if leaving it is without you, can not live anymore…¨, ¿Que? ¿Que es… ¡Ah! – siento una especie de fuerza externa a mi qué, increíblemente me succiona hacia adentro del cajón de una cómoda y luego más allá de este. Siento la caída,- ¿pero qué mierda?,  - digo en voz apenas percibidle al percatarme de que estoy en casa de Ian, ¡un día antes de su muerte! – no, no, no puede ser, pero enton… está vivo, puedo salvarlo…

-       Hola Era, por fin despiertas – se acerca Ian para abrazarme y besarme en los labio. Es tan bueno esto, es tan bueno que esté aquí. Lo único que queda es no pelear, que se quede aquí y viva para ser feliz.

-       Buenos días, Ian, ¿sabes? Te quiero demasiado y te quiero para siempre y que estés bien. ¿Vamos  a desayunar?

-       Claro, como tú digas.- se aleja y toma su chaqueta.

Salimos, todo esto sin siquiera saber que no pasaría más de un mes sin que algo más sucediera. Otro accidente imprevisto. Terminará en el hospital. Morirá una vez más.

Mucha gente vistiendo de color negro, llanto escuchándose en el entorno y se respira dolor en el aire, de nuevo no podre estar con él.

El cajón…

Corro hacia este; sin embargo, nada sucede. ¡Mierda! ¿Qué pasa?

-       Llévame, muéveme, no sé…- comienzo a derramar lágrimas, ahora si es el final.

Un nuevo cajón, si… eso es, o un closet, una puerta que me lleve atrás, si, así será. Inmediatamente soy succionada desde una puerta a un vestidor, después más allá. Es otro día al que vuelvo. ¿Dónde estoy? Es cuando solo llevábamos un mes saliendo. Todo  estaba bien, muy bien. Arreglaría todo ahora. Pero una vez más morirá.

Otra puerta, otro cajón, un closet, que me regrese a atrás.

Otra puerta, otro cajón, un closet, que me regrese a atrás.

Repetidas ocasiones. Primero una, luego dos. Pierdo la cuenta, nada cambia. El ya no estará. Siempre lo perderé, haga lo que haga no lo tendré. No sé qué hacer.

-       Tal vez solo tienes que dejarlo ir, superarlo, como dices, no era para ti, tal vez nunca debiste conocerlo, salir con él y…- la realidad me cae en la cara como un balde de agua fría, es eso, no es para mí, tengo que dejarlo estar sin mí. No debió conocerme jamás.

Otra puerta, otro cajón, un closet, que me lleve a atrás…

2 de Febrero, cuando todo inicio. Una respuesta alterna a su pregunta, un ¨no¨ seguido de ¨puedes ser feliz con alguien más¨, lágrimas en mis ojos y un simple adiós. Ahora estará bien.

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