Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra

14 may 2015

Todo de acuerdo al plan Vasili

Por Edgar Ulises Briseño Zúñiga



Lúgubre cuarto oscuro, tirado en la nada su cuerpo sin vida, ¿qué ha pasado?, ¿no logras comprender?, te recuerdas soberbio con una sonrisa de oreja a oreja  saboreando el éxito luego de interpretar a Rachmaninov. Vasili, ¿Quién sino tú?. Ahora se te sale el alma en cada lamento gritado en la oscuridad, nadie te escucha. 

Te levantas y corres a la sala, ves su fotografía enmarcada al centro como pedestal, la tomas y la tiras al suelo, la pisoteas mientras maldices. Escuchas las sirenas de la policía acercándose y sabes entraran, quizá a la fuerza, pero entraran.

¿Cómo llegaste aquí?, ¿lo recuerdas? No hace mucho te encontrabas entre calles húmedas y tardes grises. Caminas y cerca de tu casa ves a una mujer joven con la mirada furiosa, te ve y rápidamente voltea hacia otro lugar.

Llegas al hogar, una casa sencilla con puertas de madera, ventanas con protecciones metálicas oxidadas.  Dentro viste y no miraste a Elise, uno de tus trofeos más preciados, tu futura esposa, una mujer bella.

Entras y no se inmuta, ella aún en pijama sólo miraba por la ventana, con sus mejillas sonrosadas, con sus ojos hinchados por haber llorado, pero habiendo borrado toda evidencia de ello y sus  labios cerrados en  silencio, con una mueca  de amargura.

Lo notaste tarde pero, fue distinta entonces. En la habitación no existían palabras, tan sólo fue condescendiente sin estar presente, y hablaste esa noche sin notar que te encontrabas contra una pared.

-Esos otros músicos me guardan recelo- comentas como cualquier en la recamara.

- ¿Por qué lo dices Vasili? -responde ella sin mirarte a los ojos.

-Siempre los veo hablando entre ellos y no intentan incluirme, seguro me critican, mañana les dejaré en claro quién soy -.

-Exageras cariño... -ella murmura y la interrumpes para seguir hablando de ti.

Luego te detienes para preguntar: -¿qué lees? -.

-Nada - es lo último que ella dice y tu continuas aquella platica que parece más un monologo.

Luego notaste que dormía muy poco. Despertaba de madrugada y daba vueltas por la casa, otras veces pasaba el tiempo en la computadora hasta quedar dormida. No comía, no salía, se encerraba por horas.

Una de esas noches la encuentras dormida en el sillón junto a la computadora y la llevas hasta la cama, la pones bajo sabanas y curioso decides ver que escribía.

Encuentras algo que ha escrito recientemente y lo abres, no tiene título y comienzas a leer.

"Los días son irreales, nunca fui del tipo que escribe cartas, pero no quedó todo claro y te fuiste luego de salir de mi puerta, de mi vida y ni siquiera porque así lo desearas.
Peleábamos siempre luego de estar bajo mis sabanas, nos mirábamos en las tardes que aunque cortas se hacían eternas, eras caprichosa.  
Me abofeteaste luego de decirte que me iba a casar, sabías que yo era impulsiva y me había hecho a la idea de tener una vida tranquila, con un hombre que me abrazara con ternura.
Me gritaste, me besaste y te fuiste, no te detuve, yo no hago eso. Sabía con malicia que volverías, que reiríamos y bailaríamos a la orilla de nuestro mar, pero todo se acabó ese día.
Pienso en ti, mirando al cielo, alejándote e imaginándonos en las nubes naranjadas del crepúsculo.
Yo te amé como supe hacerlo, quizá nunca lo dije o más bien la forma en la que lo hice fue como tú bien sabes, un capricho, tal vez el único que quise tener.
Ahora ya no estás y sólo me dejaste tu recuerdo y la sed de tu cuerpo y de tus labios. Tengo terribles ganas de buscarte, encontrarte y regresarte a mí, decirte todo y no dejarte salir de mi puerta nunca más".

Tu corazón late con fuerza mientras lees, sudas frio, se te ahogan las palabras, tiemblas.

-No, no, no es cierto, es una broma. -Susurras.

La encuentras recostada, con tus ojos recorres su cuerpo semidesnudo contorneado bajo las sabanas, estiras la mano para tocar lo que según tú era tuyo e intentas no ver las imágenes que llegan a ti, luego haber leído eso.  Te detienes, las palabras de aquellas amantes resuenan en tu cabeza y sientes envidia e ignoras su dolor.

Deseas venganza, quieres hacerla sufrir, sientes que has perdido tu tiempo y no quieres vivir sin ella. No puedes con la vergüenza, la culpas de todo lo malo y en tu mente vas formulando tu plan, no resistes no ser el centro de sus pensamientos.

Es simple, mañana en la gran presentación brillaras en tu piano, la interpretación más sublime de Rachmaninov, tu legado en la historia. Te las arreglarás para que llegue tarde a casa, harás un brindis, habrás puesto veneno en su copa. Cuando lo beba le leerás la carta que has encontrado hace apenas unos minutos.

"Será su castigo" piensas.

Te recuestas alejado de aquella ajena mujer, y sólo piensas en ti como mártir y duermes, quién sabe cómo, pero logras dormir.
§

Todo fue de acuerdo al plan Vasili, ¿quién sino tu?, soberbio por las calles de Kiev mostrando lo enaltecido de tu existencia, al salir de aquella impresionante función.

Abres la puerta y te preparas en la oscuridad, montaste tu escenografía, otra pieza interpretada por ti, todo perfecto. Nadie te culpará ni encontrará rastros del veneno, dirán que es una tragedia.

Tienes tu traje de gala, tus guantes blancos, te sientas y revisas si está la carta, pero lo que no encuentras es la copa donde pondrás el vino envenenado. La buscas y entonces te percatas de que hay una silueta tirada en la oscuridad y liquido denso y oscuro.

Ves que es un cuerpo, aún no lo entiendes, tocas su rostro y sabes que es ella, tus guantes se tiñen de rojo; escuchas un ruido y si, lo sabes, es la policía.

Estás anonadado, metes tu mano al bolsillo, tomas la carta, la manchas de sangre, la abres y la lees.

¿Ahora lo entiendes?.











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