Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra

9 sept 2016

pecado y deseo


Por Maria Fernanda Rostro Saldaña




Se encontraba en su habitación, observando tristemente por la ventana, como el sol se ocultaba por el horizonte, como el cielo teñido de naranja obtenía un color azul oscuro, la noche se hizo presente.


Él suspiro y continúo con la lectura de su novela, sostenía cuidadosamente el libro de pastas azules entre sus manos, después de un rato concluyo con el capítulo que estaba leyendo, su lectura ya era avanzada pues ya iba por más de la mitad del libro.


Pero ese capítulo en específico era especial pues había traído a su  memoria recuerdos placenteros que le traían felicidad pero al mismo tiempo tristeza, ese capítulo había logrado tocar fibras sensibles de su ser, pues en el capítulo  había una frase en específico que le recordaba a ella, que expresaba sus sentimientos hacia ella.


Parecía que en esa frase del autor Oscar Wilde en la que se citaba “siempre me vas a querer, yo represento para ti todos los pecados que nunca has tenido el coraje de cometer” estuvieran contenidas las  últimas palabras que ella le había dicho antes de irse de su lado.


Pues si ella era su pecado, su objeto de deseo, despertaba en él bajas pasiones, hacía que concibiera pensamientos impuros y que deseara cometer en ella actos meramente carnales.


Sin embargo como ella bien le había dicho, él no era más que un cobarde, una persona demasiado racional para dejarse llevar por una pasión, una persona tan recta que era incapaz de permitir que el deseo lo envolviera, era tan estúpido que así deseara cometer una imprudencia, como él  las llamaba no le era posible dejarse dominar por sus emociones, pues no podía ni siquiera concebir la idea de realizar algo que fuera social o moralmente incorrecto.


Después de releer la frase, cerró el libro con pesadumbre, la situación en la que se encontraba era algo asfixiante que lo sobrepasaba, odiaba encontrarse en ella pero no sabía cómo ponerle fin.


Si tan solo se hubiera dejado llevar un poco más, si hubiera sido mucho más espontaneo, tal vez su relación amorosa con la hermosa joven de ojos color azul y cabello rubio platinado no se hubiera ido a pique y ahora no estaría sufriendo por haber perdido el amor de aquella joven.


Le parecía increíble como a sus 22 años ya era, la persona que era, alguien demasiado centrado, alguien que tomaba sus responsabilidades demasiado enserio, alguien que no se permitía cometer locuras y por lo tanto se perdía de experiencias increíbles.


Tal vez esa era la principal razón por la que ella, lo había dejado, por ser demasiado ecuánime y por no haberse permitido ser arrastrado por ella a un cielo lleno de lujuria y pecado, pero también de felicidad absoluta.


Debió haber satisfecho sus deseos carnales y los de su amada, después de todo habría habido tiempo de sobra para purgar sus pecados en el infierno.

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