Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra

23 sept 2016

Es momento de decir adiós



Por María Fernanda Rostro Saldaña 


La lluvia anunciaba mi pérdida, parecía que el cielo se apiadara de mí, el firmamento me compadecía, el cosmos entendía mi sufrimiento, sin embargo no me era posible comprender aquella situación tan desastrosa. 

Por más que repasaba en mi memoria los acontecimientos ocurridos en los meses anteriores no encontraba nada que pudiera haberme advertido que padecería aquel sufrimiento, todo se presentó repentinamente, fue un duro golpe que la vida me propino directamente al corazón y que me dejo sin aliento.

Estaba cansado la situación logro sobrepasarme, intente no darme por vencido, pero ya no podía más, era demasiado desgastante, lo mejor sería decir adiós, ponerle fin de una vez por todas y tratar de seguir adelante.

Hace mucho tiempo que debí permitir que todo se fuera al diablo, como me gustaría haber mandado todo al carajo,  en cuanto descubrí que el amor se había esfumado, debí dejarla ir, cuando ella me expreso que ya no sentía nada por mí, que ya no me amaba, lo mejor hubiera sido que todo terminara, pero mi peor error fue tratar de reconstruir algo que estaba hecho pedazos.

Aunque por fin había logrado comprender que debíamos decirnos adiós, me era muy difícil aceptarlo, pues siempre creí que a pesar de todas las adversidades, obstáculos o peleas al final nuestra relación saldría a flote, pensé erróneamente que el afecto que le profesaba a mi amada era más fuerte que cualquier cosa.

Pero finalmente la monotonía, los descuidos, el desinterés y las prisas pesaron más que el querer que nos profesamos, nuestra relación se desgasto poco a poco y solo quedo el vacío y los recuerdos de lo que en el pasado había sido un amor intenso y realmente maravilloso.

De pronto comencé  a recordar cuando la conocí, fue en una tarde de verano, me encontraba leyendo un libro de Oscar Wilde ella se acercó a mí curiosa al ver que en la playa hubiera otra persona que disfrutara leer a ese autor, me comento con entusiasmo y una gran sonrisa en su rostro que era su autor favorito y con un brillo especial en sus ojos me dijo que su título preferido era el retrato de Dorian Gray.

Durante el resto de la tarde conversamos de temas que a cualquiera pudieron haberle parecido triviales, pero que para nosotros habían sido muy interesantes, acordamos que segaríamos frecuentándonos entre nosotros nació una  íntima y cercana  amistad que con el tiempo se convirtió en una relación amorosa.

Los recuerdos de la primera vez que uní mi cuerpo con el suyo llegaron de golpe a mi memoria, aquello fue una experiencia única e inolvidable a pesar de que anteriormente muchas mujeres pasaron por mi cama, nunca había logrado alcanzar la plenitud hasta que estuve dentro de ella, hasta que nuestros sexos se conectaron y sentí dentro de mí una calidez que nunca antes había experimentado, fue algo excitante, lascivo y muy erótico, después de esa primera vez descubrí a su lado un cielo lleno de lujuria y pecado, pero también de felicidad absoluta, siempre que hacia el amor con ella sentí que me quemaba por dentro.

Por primera vez me deje dominar y me permití ser arrastrado a un mundo lleno de  nuevas sensación, descubrí en ella un oasis que me reconfortaba en mis días de monotonía y hastío, mi existencia dejo de ser gris y comenzó a tomar matices que no creí que pudieran existir, con ella conocí todos los tonos del deseo, el amor  y la seducción.

Ella fue un ángel mandado del cielo, un milagro que me sucedió por casualidad, pero sobre todo fue un sueño del que en muchas ocasiones desee no despertar jamás, pero como toda fantasía ese amor debía terminar algún día, pues era necesario que volviera a la realidad, sin embargo había sido un duro golpe, mucho más de lo que hubiera podido imaginar.

Todo terminaría de la peor manera  volvería a estar solo, mi amada buscara refugio en los brazos de alguien más, compartiríamos nuestras vidas con otros,  ya nunca volveré a abrazarla, a embriagarme con su dulce aroma a frambuesa y orquídea, a escuchar que su boca pronuncie mi nombre, jamás podre besar de nuevo sus labios, en las noches ya no le haré el amor, en las mañanas ella no amanecerá  acurrucada en mi pecho, no volveré a sentir el calor de su cuerpo junto al mío, ya no compartiremos nunca más una taza de café, una copa de vino, una película o un buen libro.

A partir de ahora nuestras vidas serían muy diferentes todas las promesas que nos hicimos, todos los sueños que queríamos compartir se irían al carajo , todo lo que nos propusimos alcanzar tal vez lo logremos pero al lado de otras personas, cada parte de nuestros cuerpos que poseímos con desenfreno y recorrimos con lujuria ahora serán recorridas por otras manos, las cosas que creímos que nunca dejarían de importar ya no tendrán ningún sentido, los hijos que deseamos tener ya no nacerán, las ciudades en donde deseamos vivir ya no serán relevantes, los lugares que deseamos conocer o los caminos que deseamos recorrer ya no tendrán importancia pues ya no los conoceremos ni recorremos o al menos no juntos, todos los posibles futuros que nos inventamos ahora se quedaran en un baúl de recuerdos, todas las ilusiones se quebraron y nuestra relación quedara en el estante de los olvidos.

Es devastador como terminara todo, esto provocara que me derrumbe y que mi corazón termine hecho añicos, sin embargo es mejor permitir que éste se destroce de una sola vez, a que se siga rompiendo lentamente si sigue atrapado en esta realidad.


 En fin mi vida a partir de ahora será triste, vacía y sin sentido, mi amada solo será un dulce recuerdo, un fantasma de mi pasado que me acompañara y atormentara toda mi vida, es momento de decirnos adiós.

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