Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra
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8 nov 2016

¿A dónde pertenezco?

Maria Fernanda Rostro Saldaña 
Es tan incómodo tener que viajar en autobús, los asientos están demasiado cerca unos de otros, hay muy poco espacio para estirar las piernas, el aire de la calefacción es demasiado helado, siempre pasan las mismas películas aburridas, además odio esta horrible estación con sus fríos invernales, tener que padecer todas estas incomodidades y solo para cuidar a un familiar enfermo que hace años no frecuento, un hermano de mi madre que de pequeña era mi tío favorito pero que ahora se ha convertido en un verdadero desconocido, en fin el viaje será largo y lo mejor será tratar de estar lo más cómoda posible, así que reclino el asiento, coloco mi lista de canciones favoritas en el celular, me pongo los audífonos, me recuesto y comienzo a perderme en mis pensamientos.
Es extraño parece que la vida se empeña en que regrese al lugar que me vio nacer ¿cómo será ahora? habrá cambiado permanecerá como en mis recuerdos pequeño pintoresco rodeado de ríos montañas y muchos árboles ¿cómo estará mi familia? hace años que no veo a mis abuelos a mis tíos a mis primos ¿ Qué habrá sido de sus vidas? sé que la mayoría sigue en el pueblo pero serán felices estarán conformes con las decisiones que tomaron o por el contrario serán seres desdichados mediocres que se arrepienten de no haberse atrevido a ir más allá de buscar nuevos horizontes cuando era pequeña pecosa con los dientes como perlas con ojos como aceitunas con mis rodillas siempre raspadas mis cabellos enmarañados con la cara siempre sucia y con una hermosa sonrisa en mi rostro amaba vivir en ese lugar como me divertía en el huerto familiar trepando árboles descansando bajo la sombra del nogal en las calurosas tardes de verano meciéndome en la hamaca que mi abuelo había atado a las ramas de dos árboles ¿ sé habrá roto ya esa hamaca?  O estará vieja y desgastada por los años ¿Aun criara mi abuelo gallinas borregos vacas y becerros?  Cuando los perseguía y terminaba  bañada de lodo desde los pies hasta la cabeza mi madre me regañaba y me daba algunas nalgadas y mi padre solo me sonreía él siempre ha pensado que para ser feliz en la niñez hay que pasar el mayor tiempo posible sucio y desgarbado es cierto pase una buena infancia en el pueblo pero sin embargo después de unos años comenzó a parecerme demasiado asfixiante constantemente sentía que debería haber algo más el mundo era tan grande o al menos eso parecía en el atlas que un día encontré en la recamara de mi tío Javier en la escuela ya me habían dicho que había cinco continentes pero ver los mapas de todos aquellos lugares lejanos me sorprendió ¿cómo sería África?  ¡En verdad Oceanía era un océano! o ¿porque tendría ese nombre? Después de encontrar aquel inmenso libro de pastas cafés comencé a preguntar a mis padres a mis hermanos mayores y a mis abuelos sobre los países lejanos aunque ellos en realidad no pudieron dar una respuesta contundente a mis preguntas después de todo nadie había salido de aquel pueblecillo pero al ver que mi curiosidad no podía ser saciada mi padre me compro en la librería local varios libros que hablaban sobre diferentes países España Inglaterra Japón mi favorito sin duda es el que hablaba de Francia como me encantaría conocer la Torre Eiffel será cierto que los franceses no se bañan y que por eso inventaron los perfumes o que comen caracoles que asco aquí en el pueblo comemos embutidos hecho a base de sangre animal pero no llegamos a tanto como para ingerir algo tan asqueroso.
 En fin entre más conozco del mundo que hay afuera más quiero irme de este lugar que a pesar del pasar de los años no cambiaba siempre estático sin vida me parece tan aburrido tan poco excitante siento que estar aquí es una verdadera pérdida de tiempo mi vida está avanzando los años no los podre recuperar y si sigo en este maldito lugar desperdiciare mi juventud y no quiero llegar a la vejez sintiendo que mi vida ha sido un asco.
 Mi actitud hacia el lugar y las persona que me rodeaban comenzó a ser de constante disgusto  apatía mis padres al ver mi comportamiento decidieron que lo mejor sería enviarme con mi bisabuela que vivía en la gran ciudad es por eso que al cumplir los trece años fui enviada a residir con mi bisabuela para continuar con mis estudios de secundaria y vivir nuevas experiencias pues mis padres creían que lo que me faltaba era ampliar mis horizontes conocer lugares nuevos después de todo en los trece años que tenia de existencia jamás había salido de aquel pueblecillo y vaya que aquella decisión de mis padres fue lo mejor que me ha pasado en la vida al lado de mi bisabuela viví experiencias inolvidables maravillosas por fin me sentí feliz comprendida pues no entendía porque toda mi familia amaba nuestro pueblo la única que no soporto vivir tampoco hay fue en efecto mi bisabuela ¿ Será por eso que la aprecio tanto? Porque me parezco tanto a ella  las dos somos aventureras curiosas nos juntan las grandes ciudades los espacios pequeños nos hacen sentir claustrofobia ¿cómo sería mi vida si nunca hubiera salido del pueblo? ¿Qué habría sido de mi existencia si mi bisabuela después de enviudar no hubiera decidido por fin cumplir su sueño de mudarse a la gran ciudad? Es verdad que tuvo que irse sola pues sus hijos incluidos mis  abuelos amaban la vida mundana que les ofreció su lugar de nacimiento y aunque mi bisabuela fue medianamente feliz allí nunca sintió que ese fuera su lugar su verdadero hogar ella deseaba conocer el mundo ver lo que esté tenia para ofrecerle al igual que yo lo sentí en determinado momento de mi adolescencia gracias a que la cuidad donde vivía mi bisabuela quedaba cerca del mar pude conocer por primera vez la playa que emocionante fue observar aquel cristalino mar era algo impresionante hasta entonces yo solo había conocido ríos que a comparación del mar eran como pequeños charcos  aunque no todo fue pura diversión ¿ Alguna vez han tragado agua de mar? Se experimenta una sensación horrible que te provoca mucho asco ¿Han  pasado demasiadas horas al sol por querer obtener un color dorado? Pues hacer eso es una verdadera estupidez yo lo aprendí a la mala  sufriendo con las ampollas que se formaron en mi espalda a causa de estar demasiadas horas recostada bajo el sol todo porque no quería ser demasiado blanca ¿En verdad estoy tan blanca que parezco hoja de papel? O será que cuando  pequeña era más morena y me deslave o me callo cloro en la piel volviéndome casi un fantasma al regresar a la cuidad visite un zoológico me impresiono ver a las jirafas con su largo cuello alcanzar las hojas de las copas más altas de los árboles y aun así no romperse ver  si yo me pongo tanto anillos como esas mujeres de las tribus africanas mi cuello podrá estirarse tanto como el de una jirafa y dejare de ser tan baja de estatura poder crecer como un rascacielos y los niños ya no me podrán apodos groseros recuerdo que lo que más me gusto del zoológico fueron los majestuosos leones y tigres yo creía que podría  jugar con ellos como si fueran gatos domésticos aunque mi bisabuela dijo que más bien con sus garras me harían trizas el poder ver animales que antes solo conocía por los libros y revistas de la pequeña biblioteca de mi padre fue en realidad único también pude ver por primera vez una película en el cine para alguien como yo que estaba acostumbrada a ver las película solo en una pequeña y vieja televisión en formato de VHS gracias a una videocasetera fue en verdad algo sorprenderte ver una pantalla tan grande después de esa primera película ahora siempre que me es posible frecuento el cine se convirtió en una verdadera adicción para mí  en fin la ciudad me resulto tan excitante me hizo sentir tan viva que nunca más regrese al pueblo donde vivían mis padres a pesar de sus insistencias y aunque logre que ellos mis hermanos y mis abuelos me visitaran en contadas ocasiones poco a poco comencé a distanciarme de mi familia creo que les defraudo un poco el hecho de que yo despreciara mis raíces y no quisiera saber nada más del lugar que me vio nacer sin embargo ¿ Era en verdad eso tan malo? ¿ por qué no comprendieron mis sentimientos? Solo porque a ellos les fascinara este pueblecito yo no tenía que amarlo curiosamente estoy empezando a extrañar ese pequeño y aburrido pueblo añoro su tranquilidad su aire fresco la amabilidad de su gente y sobre todo a mi familia ahora ya no sé si fue correcta la decisión que tome de alejarme por tanto tiempo si fui una estúpida o si en realidad fui demasiado inteligente porque amplíe mis horizontes y no me conforme con una vida mundana y sencilla ya no sé a dónde pertenezco realmente a la gran ciudad que ha sido mi hogar los últimos quince años o al pequeño pueblo que fue mi hogar durante mi infancia ¿Debería regresar con mi bisabuela? ¿O mejor me quedo para siempre en el pueblo? Llego como si nada a la casa familiar finjo que no ha pasado el tiempo aparento que estuve presente en la vida de mi familia aunque hace casi cinco años que no sé nada de mis seres queridos en fin espero que mis padres y mis abuelos me reciban con gusto.
Siento que alguien toca mi hombro ligeramente es mi compañero de asiento que me indica que ya hemos llegado a la central de autobuses al fin estoy en mi destino.

23 sept 2016

Es momento de decir adiós



Por María Fernanda Rostro Saldaña 


La lluvia anunciaba mi pérdida, parecía que el cielo se apiadara de mí, el firmamento me compadecía, el cosmos entendía mi sufrimiento, sin embargo no me era posible comprender aquella situación tan desastrosa. 

Por más que repasaba en mi memoria los acontecimientos ocurridos en los meses anteriores no encontraba nada que pudiera haberme advertido que padecería aquel sufrimiento, todo se presentó repentinamente, fue un duro golpe que la vida me propino directamente al corazón y que me dejo sin aliento.

Estaba cansado la situación logro sobrepasarme, intente no darme por vencido, pero ya no podía más, era demasiado desgastante, lo mejor sería decir adiós, ponerle fin de una vez por todas y tratar de seguir adelante.

Hace mucho tiempo que debí permitir que todo se fuera al diablo, como me gustaría haber mandado todo al carajo,  en cuanto descubrí que el amor se había esfumado, debí dejarla ir, cuando ella me expreso que ya no sentía nada por mí, que ya no me amaba, lo mejor hubiera sido que todo terminara, pero mi peor error fue tratar de reconstruir algo que estaba hecho pedazos.

Aunque por fin había logrado comprender que debíamos decirnos adiós, me era muy difícil aceptarlo, pues siempre creí que a pesar de todas las adversidades, obstáculos o peleas al final nuestra relación saldría a flote, pensé erróneamente que el afecto que le profesaba a mi amada era más fuerte que cualquier cosa.

Pero finalmente la monotonía, los descuidos, el desinterés y las prisas pesaron más que el querer que nos profesamos, nuestra relación se desgasto poco a poco y solo quedo el vacío y los recuerdos de lo que en el pasado había sido un amor intenso y realmente maravilloso.

De pronto comencé  a recordar cuando la conocí, fue en una tarde de verano, me encontraba leyendo un libro de Oscar Wilde ella se acercó a mí curiosa al ver que en la playa hubiera otra persona que disfrutara leer a ese autor, me comento con entusiasmo y una gran sonrisa en su rostro que era su autor favorito y con un brillo especial en sus ojos me dijo que su título preferido era el retrato de Dorian Gray.

Durante el resto de la tarde conversamos de temas que a cualquiera pudieron haberle parecido triviales, pero que para nosotros habían sido muy interesantes, acordamos que segaríamos frecuentándonos entre nosotros nació una  íntima y cercana  amistad que con el tiempo se convirtió en una relación amorosa.

Los recuerdos de la primera vez que uní mi cuerpo con el suyo llegaron de golpe a mi memoria, aquello fue una experiencia única e inolvidable a pesar de que anteriormente muchas mujeres pasaron por mi cama, nunca había logrado alcanzar la plenitud hasta que estuve dentro de ella, hasta que nuestros sexos se conectaron y sentí dentro de mí una calidez que nunca antes había experimentado, fue algo excitante, lascivo y muy erótico, después de esa primera vez descubrí a su lado un cielo lleno de lujuria y pecado, pero también de felicidad absoluta, siempre que hacia el amor con ella sentí que me quemaba por dentro.

Por primera vez me deje dominar y me permití ser arrastrado a un mundo lleno de  nuevas sensación, descubrí en ella un oasis que me reconfortaba en mis días de monotonía y hastío, mi existencia dejo de ser gris y comenzó a tomar matices que no creí que pudieran existir, con ella conocí todos los tonos del deseo, el amor  y la seducción.

Ella fue un ángel mandado del cielo, un milagro que me sucedió por casualidad, pero sobre todo fue un sueño del que en muchas ocasiones desee no despertar jamás, pero como toda fantasía ese amor debía terminar algún día, pues era necesario que volviera a la realidad, sin embargo había sido un duro golpe, mucho más de lo que hubiera podido imaginar.

Todo terminaría de la peor manera  volvería a estar solo, mi amada buscara refugio en los brazos de alguien más, compartiríamos nuestras vidas con otros,  ya nunca volveré a abrazarla, a embriagarme con su dulce aroma a frambuesa y orquídea, a escuchar que su boca pronuncie mi nombre, jamás podre besar de nuevo sus labios, en las noches ya no le haré el amor, en las mañanas ella no amanecerá  acurrucada en mi pecho, no volveré a sentir el calor de su cuerpo junto al mío, ya no compartiremos nunca más una taza de café, una copa de vino, una película o un buen libro.

A partir de ahora nuestras vidas serían muy diferentes todas las promesas que nos hicimos, todos los sueños que queríamos compartir se irían al carajo , todo lo que nos propusimos alcanzar tal vez lo logremos pero al lado de otras personas, cada parte de nuestros cuerpos que poseímos con desenfreno y recorrimos con lujuria ahora serán recorridas por otras manos, las cosas que creímos que nunca dejarían de importar ya no tendrán ningún sentido, los hijos que deseamos tener ya no nacerán, las ciudades en donde deseamos vivir ya no serán relevantes, los lugares que deseamos conocer o los caminos que deseamos recorrer ya no tendrán importancia pues ya no los conoceremos ni recorremos o al menos no juntos, todos los posibles futuros que nos inventamos ahora se quedaran en un baúl de recuerdos, todas las ilusiones se quebraron y nuestra relación quedara en el estante de los olvidos.

Es devastador como terminara todo, esto provocara que me derrumbe y que mi corazón termine hecho añicos, sin embargo es mejor permitir que éste se destroce de una sola vez, a que se siga rompiendo lentamente si sigue atrapado en esta realidad.


 En fin mi vida a partir de ahora será triste, vacía y sin sentido, mi amada solo será un dulce recuerdo, un fantasma de mi pasado que me acompañara y atormentara toda mi vida, es momento de decirnos adiós.

14 sept 2016

El Jardín de mi abuela

Por María Fernanda Rostro Saldaña


Me encuentro algo cansada ha sido una semana difícil en la universidad con tantos proyectos, exámenes, tareas y trabajos he acumulado demasiado estrés, y ahora que es viernes y por fin tengo un poco de tiempo libre he decidido descansar y relajarme, así que me dirijo a visitar a mi abuela su compañía siempre me reconforta y el hablar con ella alivia mis pesares.

Al llegar a su casa me encuentro con que su jardín está húmedo a causa de que mi tía acaba de terminar de regarlo, el olor a tierra mojada mezclado con el olor a flor de azahar que despiden los naranjos, me resulta muy placentero ese perfume en particular siempre me ha gustado mucho pues  lo relaciono enormemente con mi infancia.

La dulce fragancia me transporta instantáneamente a mi niñez, comienzo a recordar cuando tenía seis años, en ese entonces era una niña muy inquieta, me encantaba correr descalza por el jardín y sentir el pasto entre los dedos de mis pies.

En ocasiones se sentía suave y terso, en otras ocasiones cuando aún no había sido podado se sentía rasposo, me causaba picazón y un ligero cosquilleo.

También recuerdo  el olor embriagante y dulce que se desprendía de los jazmines y de las gardenias, y  que endulzaba la brisa fresca de la tarde, recuerdo lo bien que se sentía el césped mojado por el rocío de la mañana cuando corría por él, después de un día de lluvia.

Me parece que aun pudiera percibir el sonido que producían los grillos y las cigarras al cantar en las noches de verano, también me parece sentir de nuevo la dura textura de las piedras y guijarros que formaban el camino que cruzaba y dividía al jardín, por el cual yo corría descalza como si en lugar de piedras y guijarros el camino estuviera formado por algodones.

Además recuerdo como me gustaba el sabor de los duraznos y las naranjas que crecían en la parte trasera del jardín, y también me es fácil recordar cómo me desagradaba el sabor de unos extraños frutos llamados lichis, esos que parecían fresas con una cascara gruesa por fuera y cuyo aspecto interior se asemeja al de una uva pero cuyo sabor era muy diferente y me era repugnante al paladar.

Recuerdo también la sensación desagradable que se producía en mí cuando por curiosidad me acercaba a los rosales y tocaba las espinas de las rosas encajándolas en mis dedos, provocándome un dolor insoportable y por consecuencia consiguiendo que mis yemas sangraran.

También recuerdo el sonido del dulce trino de los pájaros que cantaban para mí posados en las ramas de la buganvilia, me resulta divertido evocar el recuerdo de lo que sucedía después, los pájaros se acercaban a la fuente a beber agua y después desplegaban sus alas y emprendían el vuelo yo corría por el jardín tratando de alcanzarlos y después cuando se habían elevado tan alto que no podía tocarlos me maravillaba el ver como partían y se producía en mí una sensación indescriptible pues yo deseaba tener alas al igual que los pájaros para así poder elevarme a grandes alturas y surcar los cielos.

Pero el recuerdo que más disfruto evocar en mi memoria es la sonrisa que se producía en mí después de probar el dulce sabor de mi hasta aun hoy, fruto favorito, el exquisito sabor del caqui, ese extraño fruto color naranja de origen japonés y chino, que solo se cosecha en los meses de septiembre y octubre.

En efecto el jardín de mi abuela es mi lugar favorito, pues siempre que lo visito se evocan en mi memoria dulces recuerdos de mi infancia, sin duda los momentos más hermosos y felices de mi vida hasta ahora.

10 sept 2016

Mi versión del Guardagujas de Juan José Arreola




Por María Fernanda Rostro Saldaña
Jesús llegó sin aliento a la estación desierta “la misión”. Su gran valija, que nadie quiso cargar, le había fatigado en extremo. Se enjugó el rostro con un pañuelo, y con la mano en visera miró los rieles que se perdían en el horizonte. Desalentado y pensativo consultó su reloj: la hora justa en que el tren debía partir.

Dios, salido de quién sabe dónde, le dio una palmada muy suave. Al volverse Jesús se halló ante un viejecillo de vago aspecto ferrocarrilero. Llevaba en la mano una linterna roja, pero tan pequeña, que parecía de juguete. Miró sonriendo al viajero, que le preguntó con ansiedad:

-Usted perdone, ¿ha salido ya el tren?

-¿Lleva usted poco tiempo en este país del Edén?    

-Necesito salir inmediatamente. Debo hallarme en el Cielo. Mañana mismo.

-Se ve que usted ignora las cosas por completo. Lo que debe hacer ahora mismo es buscar alojamiento en la fonda “el desierto” para viajeros -y señaló un extraño edificio ceniciento que más bien parecía un presidio.

-Pero yo no quiero alojarme, sino salir en el tren de la vida.

-Alquile usted un cuarto inmediatamente, si es que lo hay. En caso de que pueda conseguirlo, contrátelo por mes, le resultará más barato y recibirá mejor atención.

-¿Está usted loco? Yo debo llegar a al cielo. mañana mismo.

-Francamente, debería abandonarlo a su suerte. Sin embargo, le daré unos informes.

-Por favor…

-Este país del Edén es famoso por sus ferrocarriles, como usted sabe. Hasta ahora no ha sido posible organizarlos debidamente, pero se han hecho grandes cosas en lo que se refiere a la publicación de itinerarios y a la expedición de boletos. Las guías ferroviarias abarcan y enlazan todas las poblaciones de la nación Getsemaní; se expenden boletos hasta para las aldeas más pequeñas y remotas. Falta solamente que los convoyes cumplan las indicaciones contenidas en las guías y que pasen efectivamente por las estaciones. Los habitantes del país del Edén así lo esperan; mientras tanto, aceptan las irregularidades del servicio y su patriotismo les impide cualquier manifestación de desagrado.

-Pero, ¿hay un tren de la vida que pasa por esta ciudad de Israel?

-Afirmarlo equivaldría a cometer una inexactitud. Como usted puede darse cuenta, los rieles existen, aunque un tanto averiados. En algunas poblaciones están sencillamente indicados en el suelo mediante dos rayas. Dadas las condiciones actuales, ningún tren de la vida  tiene la obligación de pasar por aquí, pero nada impide que eso pueda suceder. Yo he visto pasar muchos trenes en mi vida y conocí algunos viajeros que pudieron abordarlos. Si usted espera convenientemente, tal vez yo mismo tenga el honor de ayudarle a subir a un hermoso y confortable vagón celestial.

-¿Me llevará ese tren de la vida al cielo?

-¿Y por qué se empeña usted en que ha de ser precisamente al cielo? Debería darse por satisfecho si pudiera abordarlo. Una vez en el tren, su vida tomará efectivamente un rumbo. ¿Qué importa si ese rumbo no es el del cielo?

-Es que yo tengo un boleto en regla para ir al cielo. Lógicamente, debo ser conducido a ese lugar, ¿no es así?

-Cualquiera diría que usted tiene razón. En la fonda “el desierto” para viajeros podrá usted hablar con personas que han tomado sus precauciones, adquiriendo grandes cantidades de boletos. Por regla general, las gentes previsoras compran pasajes para todos los puntos del país del Edén. Hay quien ha gastado en boletos una verdadera fortuna…

-Yo creí que para ir al Cielo. me bastaba un boleto. Mírelo usted…

-El próximo tramo de los ferrocarriles nacionales va a ser construido con el dinero de una sola persona que acaba de gastar su inmenso capital en pasajes de ida y vuelta para un trayecto ferroviario, cuyos planos, que incluyen extensos túneles y puentes, ni siquiera han sido aprobados por los ingenieros de la empresa el Génesis .

-Pero el tren que pasa por el cielo., ¿ya se encuentra en servicio?

-Y no sólo ése. En realidad, hay muchísimos trenes en la nación Getsemaní, y los viajeros pueden utilizarlos con relativa frecuencia, pero tomando en cuenta que no se trata de un servicio formal y definitivo. En otras palabras, al subir a un tren, nadie espera ser conducido al sitio que desea.

-¿Cómo es eso?

-En su afán de servir a los ciudadanos, la empresa “el Génesis” debe recurrir a ciertas medidas desesperadas. Hace circular trenes por lugares intransitables. Esos convoyes expedicionarios emplean a veces varios años en su trayecto, y la vida de los viajeros sufre algunas transformaciones importantes. Los fallecimientos no son raros en tales casos, pero la empresa “el Génesis”, que todo lo ha previsto, añade a esos trenes un vagón capilla ardiente “el infierno” y un vagón cementerio “necrópolis”. Es motivo de orgullo para los conductores depositar el cadáver de un viajero lujosamente embalsamado en los andenes de la estación que prescribe su boleto. En ocasiones, estos trenes forzados recorren trayectos en que falta uno de los rieles. Todo un lado de los vagones se estremece lamentablemente con los golpes que dan las ruedas sobre los durmientes. Los viajeros de primera -es otra de las previsiones de la empresa “el Génesis” - se colocan del lado en que hay riel. Los de segunda padecen los golpes con resignación. Pero hay otros tramos en que faltan ambos rieles, allí los viajeros sufren por igual, hasta que el tren de la vida queda totalmente destruido.

-¡Santo Dios!

-Mire usted: la aldea de Belén. surgió a causa de uno de esos accidentes. El tren fue a dar en un terreno impracticable. Lijadas por la arena, las ruedas se gastaron hasta los ejes. Los viajeros pasaron tanto tiempo, que de las obligadas conversaciones triviales surgieron amistades estrechas. Algunas de esas amistades se transformaron pronto en idilios, y el resultado ha sido Belén., una aldea progresista llena de niños traviesos que juegan con los vestigios enmohecidos del tren.

-¡Dios mío, yo no estoy hecho para tales aventuras!

-Necesita usted ir templando su ánimo; tal vez llegue usted a convertirse en héroe. No crea que faltan ocasiones para que los viajeros demuestren su valor y sus capacidades de sacrificio. Recientemente, doscientos pasajeros anónimos escribieron una de las páginas más gloriosas en nuestros anales ferroviarios. Sucede que en un viaje de prueba, el maquinista Gabriel advirtió a tiempo una grave omisión de los constructores de la línea catarsis. En la ruta faltaba el puente boreal que debía salvar un abismo. Pues bien, el maquinista Gabriel, en vez de poner marcha atrás, arengó a los pasajeros y obtuvo de ellos el esfuerzo necesario para seguir adelante. Bajo su enérgica dirección, el tren fue desarmado pieza por pieza y conducido en hombros al otro lado del abismo, que todavía reservaba la sorpresa de contener en su fondo un río caudaloso. El resultado de la hazaña fue tan satisfactorio que la empresa renunció definitivamente a la construcción del puente boreal, conformándose con hacer un atractivo descuento en las tarifas de los pasajeros que se atreven a afrontar esa molestia suplementaria.

-¡Pero yo debo llegar al cielo. mañana mismo!

-¡Muy bien! Me gusta que no abandone usted su proyecto. Se ve que es usted un hombre de convicciones. Alójese por lo pronto en la fonda “el desierto” y tome el primer tren que pase. Trate de hacerlo cuando menos; mil personas estarán para impedírselo. Al llegar un convoy, los viajeros, irritados por una espera demasiado larga, salen de la fonda “el desierto” en tumulto para invadir ruidosamente la estación. Muchas veces provocan accidentes con su increíble falta de cortesía y de prudencia. En vez de subir ordenadamente se dedican a aplastarse unos a otros; por lo menos, se impiden para siempre el abordaje, y el tren de la vida se va dejándolos amotinados en los andenes de la estación. Los viajeros, agotados y furiosos, maldicen su falta de educación, y pasan mucho tiempo insultándose y dándose de golpes.

-¿Y la policía no interviene?

-Se ha intentado organizar un cuerpo de policía en cada estación, pero la imprevisible llegada de los trenes hacía tal servicio inútil y sumamente costoso. Además, los miembros de ese cuerpo demostraron muy pronto su venalidad, dedicándose a proteger la salida exclusiva de pasajeros adinerados que les daban a cambio de esa ayuda todo lo que llevaban encima. Se resolvió entonces el establecimiento de un tipo especial de escuelas, donde los futuros viajeros reciben lecciones de urbanidad y un entrenamiento adecuado. Allí se les enseña la manera correcta de abordar un convoy, aunque esté en movimiento y a gran velocidad. También se les proporciona una especie de armadura para evitar que los demás pasajeros les rompan las costillas.

-Pero una vez en el tren de la vida, ¿está uno a cubierto de nuevas contingencias?

-Relativamente. Sólo le recomiendo que se fije muy bien en las estaciones. Podría darse el caso de que creyera haber llegado a al cielo., y sólo fuese una ilusión. Para regular la vida a bordo de los vagones demasiado repletos, la empresa “el Génesis”  se ve obligada a echar mano de ciertos expedientes. Hay estaciones que son pura apariencia: han sido construidas en plena selva y llevan el nombre de alguna ciudad importante. Pero basta poner un poco de atención para descubrir el engaño. Son como las decoraciones del teatro, y las personas que figuran en ellas están llenas de aserrín. Esos muñecos revelan fácilmente los estragos de la intemperie, pero son a veces una perfecta imagen de la realidad: llevan en el rostro las señales de un cansancio infinito.

-Por fortuna, el cielo. no se halla muy lejos de aquí.

-Pero carecemos por el momento de trenes directos. Sin embargo, no debe excluirse la posibilidad de que usted llegue mañana mismo, tal como desea. La organización de los ferrocarriles, aunque deficiente, no excluye la posibilidad de un viaje sin escalas. Vea usted, hay personas que ni siquiera se han dado cuenta de lo que pasa. Compran un boleto para ir al cielo. Viene un tren de la vida, suben, y al día siguiente oyen que el conductor anuncia: “Hemos llegado al cielo”. Sin tomar precaución alguna, los viajeros descienden y se hallan efectivamente en el cielo.

-¿Podría yo hacer alguna cosa para facilitar ese resultado?

-Claro que puede usted. Lo que no se sabe es si le servirá de algo. Inténtelo de todas maneras. Suba usted al tren de la vida con la idea fija de que va a llegar al cielo. No trate a ninguno de los pasajeros. Podrán desilusionarlo con sus historias de viaje, y hasta denunciarlo a las autoridades.

-¿Qué está usted diciendo?

En virtud del estado actual de las cosas los trenes viajan llenos de espías. Estos espías, voluntarios en su mayor parte, dedican su vida a fomentar el espíritu constructivo de la empresa “el Génesis”. A veces uno no sabe lo que dice y habla sólo por hablar. Pero ellos se dan cuenta en seguida de todos los sentidos que puede tener una frase, por sencilla que sea. Del comentario más inocente saben sacar una opinión culpable. Si usted llegara a cometer la menor imprudencia, sería aprehendido sin más, pasaría el resto de su vida en un vagón cárcel “limbo” o le obligarían a descender en una falsa estación perdida en la selva. Viaje usted lleno de fe, consuma la menor cantidad posible de alimentos y no ponga los pies en el andén antes de que vea en el cielo. alguna cara conocida.

-Pero yo no conozco en el cielo. a ninguna persona.

-En ese caso redoble usted sus precauciones. Tendrá, se lo aseguro, muchas tentaciones en el camino. Si mira usted por las ventanillas, está expuesto a caer en la trampa de un espejismo. Las ventanillas están provistas de ingeniosos dispositivos que crean toda clase de ilusiones en el ánimo de los pasajeros. No hace falta ser débil para caer en ellas. Ciertos aparatos, operados desde la locomotora, hacen creer, por el ruido y los movimientos, que el tren está en marcha. Sin embargo, el tren permanece detenido semanas enteras, mientras los viajeros ven pasar cautivadores paisajes a través de los cristales.

-¿Y eso qué objeto tiene?

-Todo esto lo hace la empresa “el Génesis” con el sano propósito de disminuir la ansiedad de los viajeros y de anular en todo lo posible las sensaciones de traslado. Se aspira a que un día se entreguen plenamente al azar, en manos de una empresa omnipotente, y que ya no les importe saber adónde van ni de dónde vienen.

-Y usted, ¿ha viajado mucho en los trenes?

-Yo, señor, solo soy guardagujas. A decir verdad, soy un guardagujas jubilado, y sólo aparezco aquí de vez en cuando para recordar los buenos tiempos. No he viajado nunca, ni tengo ganas de hacerlo. Pero los viajeros me cuentan historias. Sé que los trenes han creado muchas poblaciones además de la aldea de    Belén., cuyo origen le he referido. Ocurre a veces que los tripulantes de un tren reciben órdenes misteriosas. Invitan a los pasajeros a que desciendan de los vagones, generalmente con el pretexto de que admiren las bellezas de un determinado lugar. Se les habla de grutas, de cataratas o de ruinas célebres: “Quince minutos para que admiren ustedes la gruta tal o cual”, dice amablemente el conductor. Una vez que los viajeros se hallan a cierta distancia, el tren de la vida escapa a todo vapor.

-¿Y los viajeros?

Vagan desconcertados de un sitio a otro durante algún tiempo, pero acaban por congregarse y se establecen en colonia. Estas paradas intempestivas se hacen en lugares adecuados, muy lejos de toda civilización y con riquezas naturales suficientes. Allí se abandonan lores selectos, de gente joven, y sobre todo con mujeres abundantes. ¿No le gustaría a usted pasar sus últimos días en un pintoresco lugar desconocido, en compañía de una muchachita?

Dios sonriente hizo un guiño y se quedó mirando a Jesús, lleno de bondad y de picardía. En ese momento se oyó un silbido lejano. El guardagujas dio un brinco, y se puso a hacer señales ridículas y desordenadas con su linterna.

-¿Es el tren de la vida? -preguntó Jesús.

El anciano echó a correr por la vía, desaforadamente. Cuando estuvo a cierta distancia, se volvió para gritar:

-¡Tiene usted suerte! Mañana llegará a su famosa estación. ¿Cómo dice que se llama?

-¡El purgatorio! -contestó Jesús.


En ese momento el viejecillo se disolvió en la clara mañana. Pero el punto rojo de la linterna siguió corriendo y saltando entre los rieles, imprudente, al encuentro del tren.


Al fondo del paisaje, la locomotora se acercaba como un ruidoso advenimiento.

9 sept 2016

pecado y deseo


Por Maria Fernanda Rostro Saldaña




Se encontraba en su habitación, observando tristemente por la ventana, como el sol se ocultaba por el horizonte, como el cielo teñido de naranja obtenía un color azul oscuro, la noche se hizo presente.


Él suspiro y continúo con la lectura de su novela, sostenía cuidadosamente el libro de pastas azules entre sus manos, después de un rato concluyo con el capítulo que estaba leyendo, su lectura ya era avanzada pues ya iba por más de la mitad del libro.


Pero ese capítulo en específico era especial pues había traído a su  memoria recuerdos placenteros que le traían felicidad pero al mismo tiempo tristeza, ese capítulo había logrado tocar fibras sensibles de su ser, pues en el capítulo  había una frase en específico que le recordaba a ella, que expresaba sus sentimientos hacia ella.


Parecía que en esa frase del autor Oscar Wilde en la que se citaba “siempre me vas a querer, yo represento para ti todos los pecados que nunca has tenido el coraje de cometer” estuvieran contenidas las  últimas palabras que ella le había dicho antes de irse de su lado.


Pues si ella era su pecado, su objeto de deseo, despertaba en él bajas pasiones, hacía que concibiera pensamientos impuros y que deseara cometer en ella actos meramente carnales.


Sin embargo como ella bien le había dicho, él no era más que un cobarde, una persona demasiado racional para dejarse llevar por una pasión, una persona tan recta que era incapaz de permitir que el deseo lo envolviera, era tan estúpido que así deseara cometer una imprudencia, como él  las llamaba no le era posible dejarse dominar por sus emociones, pues no podía ni siquiera concebir la idea de realizar algo que fuera social o moralmente incorrecto.


Después de releer la frase, cerró el libro con pesadumbre, la situación en la que se encontraba era algo asfixiante que lo sobrepasaba, odiaba encontrarse en ella pero no sabía cómo ponerle fin.


Si tan solo se hubiera dejado llevar un poco más, si hubiera sido mucho más espontaneo, tal vez su relación amorosa con la hermosa joven de ojos color azul y cabello rubio platinado no se hubiera ido a pique y ahora no estaría sufriendo por haber perdido el amor de aquella joven.


Le parecía increíble como a sus 22 años ya era, la persona que era, alguien demasiado centrado, alguien que tomaba sus responsabilidades demasiado enserio, alguien que no se permitía cometer locuras y por lo tanto se perdía de experiencias increíbles.


Tal vez esa era la principal razón por la que ella, lo había dejado, por ser demasiado ecuánime y por no haberse permitido ser arrastrado por ella a un cielo lleno de lujuria y pecado, pero también de felicidad absoluta.


Debió haber satisfecho sus deseos carnales y los de su amada, después de todo habría habido tiempo de sobra para purgar sus pecados en el infierno.

Vana ilusión


Por Maria Fernanda Rostro Saldaña

Se encontraba sola y triste, todo en ese gran departamento de paredes blancas, pisos de mármol e inmensas ventanas, le causaba angustia  y pesar, para muchos tal vez eso sería  algo extraño, pues como podía ser alguien tan infeliz, si se vive como un noble.

Ese pensamiento le causo gracia por lo cual esbozó una burlona sonrisa, ante todas las personas su vida era perfecta, tenía un buen marido, guapo, con una envidiable posición económica y que además era un respetable médico, la solvencia económica de su marido les permitía darse ciertos lujos como una hermosa mansión de estilo victoriano llena de obras de arte como pinturas de reconocidos pintores y esculturas de incalculable valor, una casa en la playa a orillas del mar, una colección de autos deportivos y su departamento que se encontraba al norte de la ciudad, poder viajar varias veces al año a exóticos parajes y a ella vestir, calzar y usar prendas y joyas de los mejores diseñadores de fama internacional.

Si todo aquello podía sonar maravilloso y hasta cierto punto lo era, es cierto que vivía cómodamente y podía darse lujos que cualquiera hubiera deseado, todas las personas que la conocían y visitaban su apartamento siempre le decían lo afortunada que era por ser como una reina que vivía en un hermoso castillo, sin embargo para ella ese lugar que todos consideraban un hermoso castillo de cristal no era más que una horrible jaula de oro, pero al fin y al cabo jaula ya que ese lugar no era un verdadero hogar solo la aprisionaba y le quitaba su libertad.

Tal vez la mayoría de la gente hubiera dado lo que fuera por estar en su lugar pero eso era porque ellos solo veían el banal espejismo que era su vida, pues a qué precio tenía todo aquello, de que le servía tener todos esos bienes materiales, si en realidad no era feliz, si ya no tenía lo único que realmente le importaba, lo único por lo que en realidad vale la pena luchar, lo más valioso de este mundo el amor.

Suspiro y se levantó del sillón rojo de piel en el que se encontraba sentada tomo la copa con vino tinto que se encontraba en la mesa de centro de caoba, con su delicada mano acerco la copa  a sus labios pintados de color carmín y de un sorbo casi sin darse cuenta, se bebió más de la mitad del contenido.

Respiro profundamente y después exhalo, como si con esa exhalación pudiera expulsar de su cuerpo todo aquello que la atormentaba y hacia que en su garganta se formara un nudo que parecía que la asfixiaba hasta dejarla sin aliento.

Después de dejar nuevamente la copa sobre la mesa de centro camino por la sala, al momento que sus pies descalzos hicieron contacto con las suaves fibras de la alfombra sintió un cosquilleo en las terminaciones nerviosas de las plantas de los pies, esto provoco en ella una sensación placentera.

Camino hasta quedar parada frente a un gran ventanal que daba hacia un parque lleno de jacarandás, los pétalos de jacarandá se encontraban esparcidos por el suelo, dando la impresión de que el parque estuviera cubierto por una hermosa alfombra de color morado, Deslizo el vidrio permitiendo que la brisa otoñal y algunos pétalos de jacarandá entraran al apartamento, de pronto la brisa soplo más fuerte y comenzó a jugar con las hebras de su cabello color azabache.

Después de unos instantes empezó la puesta de sol, observo maravillada como el cielo que antes era de un color azul claro comenzaba a teñirse de una gama de rojos y anaranjados.

Sin duda era un espectáculo magnifico el presenciar el atardecer caer sobre el parque lleno de pétalos morados que danzaban con la brisa de la tarde, entonces recordó que no había completado un  atardecer tan magnificó desde la tarde de verano en que mientras se encontraba en un viaje por Grecia con su amado, se habían detenido en la isla de Santorini y este en un pequeño restaurante de la isla le había pedido que fuera su esposa.

 Era una espléndida tarde de Junio cuando ella se encontraba en esa hermosa ciudad donde predominan los colores azul y blanco, en donde la brisa tiene impregnado un olor a sal y en donde se puede apreciar desde los peñascos el majestuoso mar color turquesa, ella utilizaba un hermoso vestido color blanco, unas sandalias doradas y un sombrero color rosa pálido, su cabello azabache se encontraba suelto y un poco ondulado, de pronto sus orbes color esmeralda se posaron en los ojos color café de un apuesto joven de cabello color castaño cobrizo y de piel bronceada, el joven le extiendo la mano  caballerosamente, la atrae hacia él y le da un beso en la frente, después le dice que lo acompañe a tomar un helado.

Los jóvenes llegaron hasta un pequeño restaurante a orillas de un peñasco el cual se encontraba rodeado de jacarandás, desde la terraza del restaurante se podía ver perfectamente el mar, después degustar un delicioso helado, los jóvenes contemplaron maravillados la hermosa puesta de sol que acariciaba con sus rayos las hermosas aguas turquesas del mar Egeo y que era acompañada por la brisa marina y los pétalos morados que parecían revolotear en el aire lo que creaba un espectáculo único, luego de que los últimos rayos del sol se ocultaran tras  el horizonte, el joven de cabello cobrizo se arrodillo frente a su amada y acompañado por el primer lucero que aparecía esa noche en el cielo, le pidió a su novia que compartiera el resto de su vida con él y le juro amor eterno.

De pronto él ruido de una puerta al abrirse la devolvió a la realidad, ya no se encontraba en la hermosa ciudad costera en donde había vivido los únicos momentos al lado de su marido, en los que realmente había sido feliz, estaba de vuelta en la sala del departamento que compartía con su esposo.

El sonido que la transporto de nuevo a su triste realidad había sido producido por aquella persona que tantos pesares había traído a su vida, éste entro como siempre frió, indiferente, mirándola con aquella penetrante mirada que lograba dejarla sin fuerzas, paso a su lado sin dirigirle la palabra, apenas notándola, ella suspiro quedamente ya estaba acostumbrada a aquella situación, sus ojos se llenaron de lágrimas cuando de nuevo aquellos hermosos recuerdo de su viaje a Santorini regresaron a su memoria.

Como añoraba aquellos días en los que su amado era detallista, cariñoso y de verdad la amaba, aunque eso no había durado demasiado tiempo, un mes después de regresar de Santorini contrajo nupcias con él joven médico, comenzó su vida de casada con muchas ilusiones y colmada de dicha, sin embargo algunos meses después, esas ilusiones se fueron destrozando poco a poco y la dicha se esfumo para no regresar jamás, pues su vida en realidad no era lo que había esperado, el trabajo poco a poco fue adsorbiendo cada vez más a su marido, la rutina se fue haciendo presente y el amor poco a poco comenzó a desaparecer, pues no hay nada peor que la monotonía y el desinterés para lograr que una relación comience a desgastarse, ahora la situación es deplorable pues ella y su cónyuge a penas y se dirigen la palabra se han vuelto dos extraño que tienen recuerdos en común y  que viven bajo el mismo techo.

Ella deja que las lágrimas recorran libremente su rostro mientras se repite que nada podrá volver a ser lo mismo, pues ellos ya no son ese par de jóvenes que hace algunos años se juraron amor eterno frente a un hermoso mar ahora solo son dos personas que viven juntos y que frente a la sociedad son la pareja perfecta, después de un rato sus ojos han quedado rojos e hinchados por tanto llorar, al final solo queda eso la tristeza, las heridas y los recuerdos
.

Se limpia con la manga de su suéter el rastro que el llanto había dejado en su rostro, entra al baño y después de lavarse la cara, se dirige a la habitación que comparte con aquella persona a la que solía amar, antes de entrar a su alcoba un último recuerdo de aquella época feliz viene a su memoria por lo que esboza una melancólica sonrisa y susurra para sí: “fue un sueño divertido, pero es hora de volver a mi realidad”.

La lluvia





Por Maria Fernanda Rostro Saldaña 
Al encontrarme solo contemplando desde mi ventana como la lluvia Cae ferozmente y azota a la ciudad convirtiéndola en un caos debido a que las aguas torrenciales obstruyen la mayoría de las calles y por ello se afecta la vialidad. Comienzo a pensar en cómo una cosa tan insignificante como lo es la lluvia puede causar tantos problemas e impactar de manera tan negativa en la vida de las personas.

Al pensar en cómo cosas pequeñas y que parecen no tener mayor importancia pueden afectar de gran manera la vida de las personas  aparece en mi memoria el rostro de la persona que al igual que la lluvia causo en mi vida tantos estragos. Convirtiéndome en lo que soy ahora, un ser con apenas ánimos de vivir, que carece de esperanzas e ilusiones y que a duras penas puede sentir o si quiera expresar sentimiento alguno.

Cuando la conocía parecía una de esas personas con las que te topas por casualidad y que a lo mucho vuelves a ver en esporádicas ocasiones, jamás pensé que podría causar tal impacto negativo en mi existencia, pues ingenuamente creí que sería uno de esos seres que pasan fugazmente por tu vida y que en realidad su presencia es tan efímera que no llegan a dejar huellas o siquiera rastro de su presencia, pero que equivocado estaba ahora que lo medito con detenimiento  y tranquilidad me parece absurdo como logro tomar el control sobre mí, volviéndome un títere que fácilmente manejaba con su dedo meñique.

Recuerdo cuando la conocí fue en una tarde de verano, una de esas tardes tranquilas y agradables que te invitan a estar al aire libre, la vi mientras me encontraba sentado en una banca del parque esa que se encuentra junto a una fuente ,degustando un delicioso helado de chocolate. Al principio no le tome importancia pero cuando se sentó a mi lado y vi sus hermosos ojos azules quede hipnotizado, quien diría que esos hermosos ojos azules eran el arma que utilizaba para encantar a sus víctimas y así conseguir que estas hicieran lo que ella deseaba.

Logro engañarme muy bien pues al principio parecía ser la mujer perfecta siempre comprensiva, atenta, cariñosa  y para nada exigente.
Aunque si tan solo en aquel entonces no me hubiera encontrado tan cegado por el amor que le profesaba me hubiera podido dar cuenta, con facilidad que era demasiado perfecta para ser real, pues era tan solo un espejismo de su verdadero ser.

Después de algunos meses de relación comenzó a cambiar drásticamente, nada de lo que hacía parecía  agradarle, mis regalos y detalles le parecían desagradables o inútiles, cada que expresaba mi opinión o decía algún comentario que de alguna forma pudiera contradecirla comenzaba una riña campal, la cual terminaba con ella llorando y maldiciendo por haberme conocido.

En más de una ocasión llego a decir que todos los problemas que estábamos teniendo eran por mi culpa, ya que según ella mi forma de ser y de comportarme no eran las correctas, logro convencerme de que la forma en la que había llevado mi vida hasta ese momento no era lo más cabal o acertado.

Me manipulo de tal forma que logro cambiar toda mi apariencia, mis gustos y hasta cierto punto mi forma de pensar, me alejo de mi familia y amigos, convirtiéndome en una versión de mí mismo, que hasta el día de hoy aun aborrezco.
Y todo para que al final de cuentas, me abandonara dejándome con el corazón hecho añicos y con mi amor propio por los suelos, casi inexistente.
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Cuando les conté a mis seres queridos mi desgracia y pesar en lugar de reconfortarme o apoyarme me criticaron y recriminaron por el hecho de haber permitido que ella controlara mi vida y por haberme alejado de ellos asiéndolos a un lado.

Me trataron como a él más vil de los criminales como a un pecador que no merecía perdón, como a un delincuente que era acreedor al peor de los castigos y que por ende no merecía la redención.
Me hicieron ver mis errores como si ellos no hubieran tenido los suyos, como si ellos no hubieran pecado y de peor manera.

En fin ha dejado de llover y pronto la calma volverá a la ciudad volviendo todo a la normalidad, espero que eso ocurra también en mi vida y que después llegara de esa tormenta de ojos azules que volcó violentamente mi vida venga una persona que traiga consigo la calma, aunque es un enigma si eso a suceder algún día.