Es una ventana por la cual descubrimos la posibilidad de nuevos mundos narrativos. Son escrituras que experimentan con emociones figuradas desde el relato.

Taller de expresión escrita. Facilitadora: Margarita Díaz de León Ibarra
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1 dic 2015

DESPRECIABLE LOBO


Aideé Sánchez Infante









DESPRECIABLE LOBO

Eres el fantasma de mi vida, una cruel costra que no me hace sentir el calor de las esmeraldas del inframundo. Eres una llama, un sol potente dentro de mis entrañas, una cosa maldita que causa dolor, desesperación.

Tú, un despreciable lobo que toma mi corazón, lo rasga, lo arrastra, lo lleva a lo más enfermo del mundo. Tan seco como el otoño, tan extenso como el mar, tomando los rencores de la línea del tiempo y las pasiones de mi existencia. 


Destruyes el destino, destruyes las células, destruyes la mitad de la Tierra. Ahora te escondes de mi espada, la espada que le dio protección al rey de los cielos y a los ángeles amados. 

19 nov 2015

ELLA O YO


Aideé Sánchez Infante





ELLA O YO

Miró el espejo y lo golpeó

—No puedes abandonarme, soy todo lo que deseas ser: la pasión, la diversión, la fuerza. -Ella acarició sus cabellos castaños sin contestarle — ¿En verdad quieres desechar el escudo que ha tomado cada golpe de tu miserable vida? Tome fuerte decisiones para salvarte y ¿de esta forma me agradeces? Yo debo vivir. ¡Escuchaste! Yo VOY a vivir. ¡Así tenga que tomar tu lugar! — derramo lágrimas y volvió a golpear el espejo

—No te borraré, tú eres una parte de mi — Ella le susurro

—No lo soy, tengo vida propia, sueños...

—Son nuestros sueños, por eso no tengas miedo.


Las dos se miraron, Ella le sonrió y la otra se levanto tocando el espejo despareciendo al instante y entonces lo entendió: Podía seguir viviendo. 

10 nov 2015

MASCARAS

Aideé Sánchez Infante




MASCARAS
Mi amigo era una persona increíble, una persona llena de vitalidad y con una sonrisa todos los días. Su voz dejaba extasiados a todos, su ingenio iluminaba hasta a las personas más ingenuas. Él organizaba eventos y buscaba el futuro. Una persona que siempre me pedía consejo para cualquier cosa.
En él me refugié cuando los problemas comenzaron en la escuela, podía contarle muchas de mis penas y viceversa. Una tarde me encontré con sus "amigos" y, una plática llevó a otra y, caí en cuenta, que mi amigo era una mentira viviente. ¿Cómo podía contar una vida que no existía? Era increíble todas las falsedades que decía a las diferentes personas con las que se relacionaba. No lo creía, sus ojos acuosos al contarme sus tragedias eran tan reales, su voz tan persuasiva, de manera que lo apoyaba dándole siempre la razón. Sin embargo, el impacto era tan grande que guarde silencio y me preguntaba a cada rato si en verdad él nunca había dicho tales mentiras hacia mi persona.
Durante una semana sólo pude pensar en su verdadero rostro, en sus palabras sin obtener resultado. Con el tiempo nos volvimos fríos y antes de separarnos, me invitó a su cumpleaños en el que quedé desplazado en una esquina. Estaba frustrado por haber asistido, pues no conocía a nadie y al mirarlo tan feliz mis puños se cerraban, deseando gritar en todo momento y falleciendo con cada minuto que pasaba. 

La noche cerró con la despedida de mi amigo, un abrazo de mi parte y una sonrisa en mi rostro diciéndole felicidades antes de subir al auto y mirarlo por última vez. Recuerdo que él me miró sonriendo, como siempre lo hacía cuando nos juntábamos para contar nuestras penas, y, entonces, ahí me di cuenta: yo también era un mentiroso. 

EL ROLLO DE PAPEL



Aideé Sánchez Infante



Se encontraba sudando, desesperado de saber qué había pasado la noche anterior; aquella noche en que descubrió que el rollo de papel se había terminado y tenía que comprar un paquete nuevo el próximo día. ¿La importancia del rollo de papel puede desencadenar una serie de reflexivas cuestiones existenciales que provocan una desesperación indeseada para su portador? Nuestro amigo no lo sabía, pero de su interior nacía una epifanía que le rebelaba el valor del papel de baño.
Sabía que tenía que comprarlo, comprar el papel de baño más pachoncito y más rendidor de la tienda de la esquina. Escoger ese papel de baño de cuatro delicadas hojas con bordes tenuemente colorados, con un olor embriagante que aluda a un campo de lindas lavandas, con un una superficie delicada y suave cual nube. Nuestro amigo había entrado en un estado de éxtasis, salían de sus ojos bellas lagrimas cristalinas que reflejaban su emoción por comprar el papel.
Se levantó enérgico, colocó los trastes sucios, en los que había desayunado, en el fregadero, corrió a su cuarto para vestirse y, posteriormente, salió de su casa. Un paso después del otro, pasos que reflejaban la posesión de una seguridad inquebrantable, pasos que le acercaban poco a poco a la tienda de la esquina, esa tienda que tenia inmensidad de abarrotes, cómodos precios en artículos de primera necesidad y, sobretodo, lo que le importaba a nuestro amigo, una variedad en artículos de baño y el monopolio del rollo más pachoncito de la ciudad.
Su rostro dibujaba una sonrisa que remitía a una felicidad incalculable, un estado sublime de bienestar que desconocería incluso el hombre más feliz de la tierra, pero esa sonrisa no tuvo una vida duradera. Volvió serio su semblante, sus ojos y cejas formaron una expresión de incertidumbre, no recordaba si había traído dinero, metió temeroso su mano en el bolcillo; no había nada, ni una sola moneda. Las dudas que le causaban terror se habían respondido, sentía miedo, desconocía donde había dejado las monedas, pequeñas lagrimas salían de sus ojos, miraba lo que le quedaba de camino, sentía frustración al estar ya cerca de la esquina, cayó al suelo y su figura recordaba las poses que tomaban los caballeros que perdían batallas importantes, batallas en las que se perdían cosas significativas.
En el suelo, cabizbajo, nuestro amigo ya no encontraba una respuesta para el paradero de sus monedas, resignado se levantó y regresó a su casa, de la que antes había salido emocionado y contento, pero en la que ahora entraba triste y sin consuelo. Caminó hacia el comedor, se sentó y reposó la cabeza en la madera de éste. Lloraba sin parar, tanto que su aire se le terminaba y tuvo que alzar su rostro para tomar más, en eso miró al frente y vio lo que no creería poder ver ¡las monedas!

Sintió una gran felicidad, tanta que su cuerpo no pudo contenerla y nuestro amigo salió corriendo hacia la esquina, compró el papel de baño que tanto había imaginado y añorado. Al llegar a casa el pequeño Timmy no aguardó ni un minuto más para poder usarlo. 

12 oct 2015

Si hubiera...



Aideé Sánchez Infante







SI HUBIERA...

Mis pasos parecidos al sonido del reloj no se detienen en el camino donde una tarde llegué a conocerte. La caricia de los rayos ultravioleta en nuestros ojos, es el destello más desesperante, y cuando me miraste con amor hablando de nuestra vida, quedamos atrapados en las arenas movedizas de las memorias, con los labios sellados y dos palabras: "Si hubiera..."

Si no hubieras corrompido mi voz, no sería un cristal de colores. Si no hubiera revelado el hilo rojo de mis dedos, no correría del tiburón que muerde una y otra vez mi espíritu, no sería una lágrima dejando huella en la tierra seca de mi sangre. Si no hubiera llegado a conocerte, el viento hubiera sido frígido, pero... el desierto es aún más terrible en esta tarde, porque mi destino toca el tuyo temeroso de no poder sonreírte. Aunque tomaste mis manos, repitiendo una y otra vez el latido que no debería existir, nunca podré dejar de amarte...


Si hubiera mentido... ¿Seguiría viviendo?

1 oct 2015

Caligrama


Aideé Sánchez 


SOULMATE

Escucha mi voz te lo ruego,
Soy yo quien no quiere perderte
cuando eres mi compañero del alma,
un diamante de tornasol.
He peleado frente a un ejército
con el sable de mi vida
para ser tú héroe, el héroe de tu corazón.

No le temas a mi poder,
seré quien te salve de todo dolor.
En el ébano de las calles te arrastras
cuando escupes muchas perlas de amor.
Soy el caballero que va a rescatarte
Y llevarte hasta el cielo infinito;
Alzo mi mano diciendo: ¡No te escondas de mí,
regresa a tus sentidos para vivir!

Déjame ser el agua de tus labios,
Déjame ser el cristal de tus ojos,
Yo cambiaré tu destino,
Yo te abrazaré, ése es mi delirio.

HAIKAI



Aideé Sánchez Infante


Viento cortante
cantar de todo cielo
la hoja verde.

Flor de Sakura
descendió en primavera
por la yerbita.

La blanca nieve
esconde las hormigas
bajo la tierra.
Estrella fugaz
llora por una noche
en aquel campo.

El Lobo blanco
aullar del triste bosque
en oscuridad.

La luna llena
toma el atardecer
en la montaña.

El gorrión bebe
elevando sus  alas
es un cazador.

Luces del cielo
vuelan entre gaviotas 
rayos nocturnos.






30 sept 2015

Reloj



Aideé Sánchez






El núcleo es el universo, el comienzo del sueño.
Vuela ojos míos es la vida que está en camino.
Tan lejos es la galaxia de mis recuerdos,
Un paso más para el tiempo.
No fui yo quien dio inicio a la luna ni el fuego ni el viento,
el reloj continua en mi vida hasta que tome el último aliento de mi camino.